miércoles, 12 de diciembre de 2012

La música, los procesos y la estandarización

No es la primera vez que escribo sobre música y estandarización. Música y Lean. Pero esta vez tiene un significado muy especial.


Hoy 12.12.12 he tenido mi primera audición en la escuela de música de Torrelodones. Después de dos años de piano, el resultado ha sido bueno (a mi hija, a mi mujer y a mi suegra les ha gustado...). Pero lo mejor de todo ha sido lo que he aprendido en la audición.

La pieza que he interpretado es un arreglo sencillo, a cuatro manos, del famoso Adagio de Albinoni. Llevo trabajando en ella casi desde final de octubre... Es la primera vez que por tocar a cuatro manos me he visto forzado a ser verdaderamente riguroso en la medida (hay que tocar respetando el ritmo y la medida de forma rigurosa para ir sincronizados). Y ha costado aplicar las reglas. Sin embargo, he sido capaz de que gracias a la actuación de Eva, mi profesora, el resultado haya sido bueno... (en el video hay solo unos segundos para que se pueda ver...)

video


Y sin embargo, cuando repaso la grabación, soy capaz de detectar al menos tres errores. El primero un error de medida, entro tarde. El segundo, una nota en falso, un fa en lugar de un mi. El tercero una pérdida, me despisto y durante un segundo pierdo la concentración dejando de tocar. Y en los tres casos ocurre lo mismo, soy capaz de recuperar la melodía y continuar. A la salida, todos comentan lo bien que he tocado. Mitad amabilidad, pero la otra mitad quiero pensar que no lo he hecho mal.

Y reflexionando sobre ello, he llegado a la conclusión de un valor nuevo de la estandarización. Habitualmente pensamos en la estandarización como la definición de un proceso para ejecutarlo de la mejor forma que conocemos, de hacerlo repetitivo y con la mayor calidad. Pero hay otro aspecto aún más importante que he descubierto hoy:

  • La estandarización nos permite saber cuándo las cosas no van bien. Nosotros y los que conocen el estándar, en este caso Eva, somos capaces de reconocer los errores.
  • Pero además, el hecho de tener un estándar permite retomar el camino. No importa que haya equivocado una nota, no importa un pequeño error, antes de que se convierta en desastre puedo retomar el camino. 
  • Y aún mucho más importante, la existencia de un estándar hace que Eva intuya por dónde retomaré el camino de manera que la vuelta sea a la vez. En equipo. (Para mi orgullo personal, en uno de los ensayos Eva fue la que se equivocó y yo fui capaz de ayudar a retomar el camino).

Así que además de lo que ya sabía de los estándares en cuanto a su valor para eliminar variabilidad o para hacer posible la creatividad etc. (Ver mi entrada en el Blog de la Fundación Humanismo y Eficiencia o la Antonio Burgueño en nuestro blog), hoy he descubierto que el estándar no sólo permite reconocer los errores de forma temprana, sino que permite corregirlos, y además hacerlo en equipo...

Y esto es aplicable a cualquier proceso, en la industria, en la sanidad, en las oficinas... Sólo si un piloto tiene estandarizado el procedimiento de despegue, o un médico el procedimiento quirúrgico, o cualquiera de nosotros el trabajo en la oficina seremos capaces de identificar y corregir lo errores y hacerlo de forma sincronizada con el resto del equipo. 

Sin duda una de las mejores cosas que he hecho últimamente es empezar a tocar el piano.

Ignacio Tornos

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