En las últimas semanas, tanto en las redes sociales como a través de prensa escrita, he encontrado varias referencias a la aplicación de la metodología Lean a la generación de Startup.
Tras varios años trabajando en la aplicación de esta metodología a todo tipo de entornos, creía que sin saberlo todo, ya quedaban pocos entornos en los que aplicar este método, pero tras la lectura de estos artículos, me he vuelto a sorprender positivamente y de nuevo se ha incrementado mi motivación y mis ganas de seguir creciendo y aplicando estas ideas.
No he tenido aún la oportunidad de leer el libro The Lean Startup de Eric Ries, por lo que no puedo hacer una valoración real sobre el mismo, pero los artículos que he leído sobre él, me llevan a entender que el autor además de tener una gran experiencia en la creación de Startups, dispone de un robusto conocimiento sobre la filosofía Lean.
Una de las enseñanzas que extraigo de los artículos hace referencia a la aplicación de uno de los aspectos que más me apasiona de la metodología, la iteración como sistema de validación de resultados, el hecho de probar las cosas y ver qué sucede, analizar los resultados y a partir de esos datos decidir si se estandariza o si se siguen haciendo pruebas. Una Startup como tal debería ser capaz de convertir ideas en productos o servicios, comprobar la respuesta de sus usuarios o clientes y en base a ella aprender y seguir mejorando sus productos o servicios.
Uno de los mensajes más claros estriba en que las ideas y los planes de negocio son herramientas imprescindibles para llevar a buen puerto una Startup, pero si el servicio o producto no es lo que quiere el cliente, difícilmente tendrá éxito, ergo haz pruebas constantes, con pequeños prototipos o pruebas pilotos y verifica que das respuesta a tus clientes, y esa debe ser la garantía del éxito.
Xavier Serigó


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