lunes, 26 de marzo de 2012

Lecciones de Management del Costa Concordia (o más bien de su Capitán)

Desde el naufragio del Costa Concordia, como casi todos, me quedé sobrecogido al descubrir la certeza de una tragedia a pocos metros de la costa y en un mar supuestamente tranquilo como el Mediterráneo. Este estado se transformó rápidamente en perplejidad al conocer las andanzas de su Capitán mucho más propias de una película cómico-erótica italiana de los años 70 que de la tragedia real que vivió el pasaje (y gran parte de la tripulación).

Un documental de Discovery Channel la semana pasada me hizo volver a recordar el naufragio, pero esta vez desde la distancia y empecé a pensar en las Grandes Lecciones de Management que el “Ilustre Capitán Schettino” nos puede dar:

LECCIÓN 1: Te comportas como un estúpido mucho antes de tocar fondo (sólo que aún no lo sabes).

La decisión de acercarse a la costa con un crucero de semejante tamaño es estúpida. Hacerlo sin las cartas de navegación adecuadas, sin poder interpretar la información del radar, sabiendo que la capacidad de maniobra del crucero es nula en caso de cualquier percance es mucho más que una estupidez es una garantía de desastre, es sólo cuestión de tiempo el que ocurra.

En la gestión, la toma de decisiones es fundamental y nos debemos  rodear de hábitos “sanos” que nos hagan tomar decisiones correctas (ver: The 7 habits of highly effective decision makers). Por el contrario, en la toma de decisiones, las distorsiones cognitivas http://bit.ly/GS7jkT (por ejemplo el exceso de confianza) pueden hacer que tomemos decisiones increíblemente equivocadas. Schettino sin duda pecó de exceso de confianza hasta límites insospechados.

LECCIÓN 2: Tus decisiones pueden costar la vida a los que te rodean.

Todo lo que hacemos como Directivos tiene un gran impacto en las vidas de los que nos rodean. Puede que te estés divirtiendo, y es bueno hacerlo en el trabajo, pero actuar de forma irresponsable o negligente puede poner en riesgo la seguridad, los ingresos, etc. de los que nos rodean. La toma de decisiones es el proceso más serio en el que participamos (no sólo los directivos sino todos en la organización). Estamos obligados al mayor rigor en el proceso de toma de decisiones.

El hecho de que el Capitán tuviera este comportamiento negligente que involucraba un crucero de varios millones de euros, las vidas de más de mil personas y un rescate multimillonario, hace que no sólo nos debamos cuestionar su competencia sino también la de los que le contrataron. O era un negligente que burló los controles de la compañía o nunca debieron darle el puesto de Capitán. En cualquiera de los dos casos, los procesos fallaron…

En un momento en el que se habla tanto de criterios de “Buen gobierno” es increíble que un Capitán pueda variar el rumbo y asumir riesgos sin que existan procesos de “Gobernanza” que aseguren el correcto funcionamiento.

LECCIÓN 3: La solución al problema está entre la gente que nos rodea.

Entre el pasaje y la tripulación surgieron un grupo de héroes anónimos que decidieron tomar la iniciativa y ayudar a resolver el problema. Por lo que sabemos, si no fuera por ellos la tragedia hubiera sido mayor.

Lo inteligente es apoyarte en el equipo, buscar a los héroes que te rodean, conseguir que trabajen coordinados por el objetivo común. Ignorarlos, coartar su iniciativa con falsos mensajes de calma cuando la situación es complicada no te va a ayudar en absoluto.

LECCIÓN 4: Los que están fuera del barco no son parte de la solución.

El práctico del puerto, los que ya han abandonado el barco, los que te aconsejan desde fuera no son parte de la solución. Pueden ayudar, dar buenas recomendaciones, etc. pero es tu equipo el que debe resolver la situación. Si crees que son necesarios, incorporales al equipo, contrátales. Si no, escucha sus recomendaciones, síguelas si crees que son buenas, pero no olvides que eres tú quien toma las decisiones y quien tiene la responsabilidad.

LECCIÓN 5: Decir que fue mala suerte, que “te caíste por accidente en un bote salvavidas” sólo hará que seas aún más estúpido.

Buscar excusas absurdas es la peor actitud ante una situación. La realidad es que puede que no seas culpable de haber llegado a la situación actual, pero tienes la obligación de resolverla. “No podemos cambiar las cartas que nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano” como dice Randy Pausch en “La última lección” (aunque él lo aplica a algo mucho más profundo que esta entrada del blog). Decir que todo ha sido mala suerte y que cumples con tu obligación aunque no lo parezca, es una garantía de desastre. Asume tu decisión y trabaja por conseguir el objetivo. Si no lo consigues por lo menos aprenderás por el camino…

No pretendo en este momento un análisis detallado de los motivos de la tragedia. Como siempre que ocurre un desastre, han confluido una serie de causas externas e internas que lo han hecho posible. Desde el punto de vista de la empresa, en la toma de decisiones hay muchos aspectos que no podemos controlar: El cambio del Dólar, la demanda de clientes, etc. El papel de un buen directivo es establecer un proceso de decisión robusto que permita anticipar el futuro y evitar las catástrofes. Es fundamental desarrollar la habilidad de toma de decisiones correctas hasta convertirla en un hábito.

Ignacio Tornos

Edited by Simon Gifford, Director of Genesis Management Consulting Limited (Twitter: @GenesisMC) 

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