martes, 10 de enero de 2012
Hacia el buen camino
El otro día me topé con este titular “Menos trámites para el paciente y el médico al tramitar las bajas” mientras leía la prensa digital. No pude evitar acordarme de cuando me operé el pie derecho y estuve mes y medio de baja. Cada semana tenía que mandar a alguien a buscar el parte de baja (porqué yo no podía caminar), escanearlo y enviarlo a la empresa. Ese alguien que mandaba al ambulatorio tenía que esperarse un ratito a ser atendido por la enfermera que le entregaba el parte de baja, previamente firmado por mi médico de cabecera. Y para darme el alta, primero tuve que ir al especialista y después con el informe ir al médico de cabecera para que finalmente me diera el alta.
¿Saben cuál fue el valor añadido para mí (la paciente) durante ese mes y medio? Una visita con la enfermera que me quitó los puntos (pongamos unos 15 min) y la visita final con el médico especialista, que a aparte de darme el informe para pedir el alta, me enseño los ejercicios que debía realizar para recuperar del todo la movilidad de los dedos del pie (unos 20 minutos aproximadamente). Pero durante ese mes y medio se produjeron como mínimo 10 desplazamientos (5 viajes de ida y 5 de vuelta al ambulatorio) para ir a buscar el parte de baja semanal, X minutos de espera para ser atendido, transporte de documentación de un centro a otro, escaneo del parte, etc… Dicho de otro modo: desplazamientos, transporte de documentación, esperas que no suponen ningún valor añadido, que son muda o desperdicio “necesario” porque así lo establece la legislación.
Y visto desde la perspectiva del personal sanitario, ocurre algo parecido. La sensación (y el hecho) de estar realizando algo útil, que aporte valor existe (y es) cuando se está visitando al paciente, se le está tratando, diagnosticando…no cuando se están realizando tareas burocráticas que quitan tiempo a los procesos asistenciales y que, por consiguiente no aportan ningún valor añadido al paciente.
Así que supondrán cuan grata ha sido mi sorpresa al leer este titular y la noticia completa. Parece ser que en Andalucía y Navarra se han realizado dos proyectos piloto basados en estandarizar los tiempos medios de curación de las enfermedades de lenta recuperación y darle al paciente los partes de baja por todo ese periodo. No sólo se ha conseguido reducir considerablemente el tiempo dedicado a tareas administrativas por parte del personal sanitario, sino que también se ha logrado acortar el tiempo que el paciente permanece de baja ya que mediante la estandarización de la duración del tiempo de recuperación, todos los médicos andaluces tienen acceso en su ordenador a los tiempos medios de curación establecidos para cada enfermedad. En Navarra se ha llegado a reducir un 10% la duración media de las bajas. Además, (en Navarra) han conseguido una autorización especial para permitir entregar un parte de baja único a la empresa, en lugar de los partes semanales.
Otro ejemplo lo encontramos en el servicio de atención primaria de un consorcio sanitario de Cataluña, dónde han inventado el concepto de citas administrativas que permite al médico revisarse las analíticas sin necesidad de citar al paciente (en caso de que el resultado sea correcto), preparar informes que luego recogerá el paciente o el familiar en el mostrador o realizar llamadas de seguimiento a pacientes que están en casa. Estas medidas descongestionan la consulta del médico de cabecera ya que no se atienden a pacientes con necesidades únicamente burocráticas y además, los pacientes se ahorran desplazamientos innecesarios.
No sé si de manera consciente o no, pero con la realización de estos proyectos no se ha hecho otra cosa que aplicar uno de los principios fundamentales de la filosofía Lean: céntrate en buscar y eliminar todo aquello que no aporta valor. Y se ha utilizado entre otras, una de las herramientas utilizadas en la implantación de Lean para conseguirlo: la estandarización.
En estas comunidades (Andalucía y Navarra), han hallado la manera de reducir el tiempo de no valor añadido y además han roto la barrera de “esto no se puede cambiar porque está legislado así”. Han encontrado el problema, han buscado una solución, la han probado y ha funcionado. El siguiente paso que quieren realizar es pedir un cambio en la legislación para extender este sistema al resto de Comunidades Autónomas.
Si se recorta en burocracia gana el paciente y ahorra la sanidad. Este es uno de los caminos para ser más eficientes.
Sol Magarolas
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