
La propia pregunta contiene ya la respuesta. Si tienes dudas sobre si debes mejorar tus procesos administrativos, entonces ¡¡seguro que tienes que mejorarlos!!
Recientemente he comenzado a leer “Lean Office Demystified” de D. Tapping y A. Dunn. Por ahora un libro muy completo. Algo superficial en algunos aspectos y con lo que modestamente considero algunos errores de concepto… Ya lo comentaré cuando lo termine.
Por ahora me basta con basarme en lo que llaman “la encuesta para probar la necesidad” (Proof of Need Survey) para definir las preguntas básicas que en mi opinión deben aclarar si es el momento para mejorar los procesos administrativos:
· ¿Conoce cada persona los estándares de su puesto de trabajo?
· ¿Los aplica?
· ¿Están las mesas limpias y ordenadas?
· ¿Se puede encontrar cualquier documento fácilmente?
· ¿Están los discos duros limpios y ordenados?
· ¿Cualquiera podría hacer cualquier trabajo con poca o ninguna formación?
· ¿Se puede adaptar la forma de trabajar para absorber incrementos de carga? (No se trata de trabajar más horas, sino de organizarse de otra manera).
· ¿Los nuevos estándares de trabajo están listos al menos 30 días después de un cambio?
· ¿Hay ayudas visuales para cada puesto de trabajo?
· ¿La forma habitual de trabajo es sin estrés excesivo?
· ¿Tenemos un proceso de mejora establecido?
Cuántas más respuestas negativas más clara es la señal de necesidad de cambio…
Sin embargo, en la mayor parte de los procesos administrativos no han cambiado desde la última implantación de una herramienta informática. Y no lo harán hasta la próxima... Cada vez que intentamos una nueva forma de hacer las cosas, nos enfrentamos a un muro que evita que los procesos cambien. Este muro es fundamentalmente un bloqueo mental, con una excusa informática: “Tendríamos que cambiar, pero el sistema informático no nos deja”.
Excusas.
(TRANQUILOS, HAY SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL).
Lo comparto completamente, especialmente en lo que se refiere a:
1. Es necesaria disciplina y al menos 30 días para mantener los cambios y lograr un nuevo hábito o abandonar un “vicio”.
2. Es mucho más probable que un pequeño cambio se mantenga en el tiempo. Las grandes revoluciones suelen acabar en fracasos.
3. Aunque el no lo dice explícitamente, la suma de estos pequeños cambios puede cambiar nuestra vida.
Entonces, ¿a qué esperas? Empieza a cambiar tu oficina. Anima a los que te rodean a cambiar algo, por pequeño que parezca, una vez a la semana, y mantenlo 30 días.
Veras que tu trabajo cambia. Y probablemente también tu vida.




