Sin embargo, sí quiero relacionarla con otra noticia de hace un par de semanas en la que ante la reutilización del material quirúrgico en hospitales catalanes comienzan el artículo con la frase "A los hospitales catalanes se les agota la imaginación".
Tampoco es mi intención el valorar si la práctica de la esterilización en el hospital es la correcta o no, ni puedo ni por asomo juzgar si supone riesgos o no.
Nos enfrentamos a una época difícil, el déficit sigue disparado y parece que ya nadie duda que no se cumplirá el objetivo del gobierno. El endeudamiento no parece gravísimo (hay otros mucho peor en este parámetro, por ejemplo Alemania) pero la perspectiva del decrecimiento del PIB (como dicen los economistas "crecimiento negativo" para que suene algo mejor) y del aumento del paro (que parece que veremos dispararse una vez más) hace que el futuro sea oscuro.
La realidad es que es fácil entender que cuando se gasta más de lo que se ingresa, sólo hay dos posibilidades realistas, o se reducen los gastos, o se aumentan los ingresos (hay una tercera que no quiero ni contemplar que es seguir endeudándose o vender los activos y acabaremos arruinados...).
Aumentar los ingresos es fácil para los gobiernos o los monopolios. Basta con subir los impuestos o los precios. Ya lo hemos visto en Portugal, en Grecia y sospecho que lo veremos pronto en España. Algunos dirán que ni siquiera subiendo los impuestos se recaudará más porque al empobrecer a la población, se consumirá menos... Para los que no vivimos en el Gobierno o los monopolios, esta es una solución poco real. Con la que está cayendo, subir los precios es simplemente suicida. En los servicios públicos básicos, no hay precios porque son gratuitos.
Así que vuelvo a la reducción del gasto. La solución fácil, es la del tijeretazo. Y probablemente es imprescindible dada la situación. Pero ahora nos enfrentamos a la sospecha de si las tragedias como la de María del Carmen Mesa son o no fruto del recorte. Es malo encontrarnos en esta situación, pero lo peor es que si como dice el segundo artículo, se nos ha acabado la imaginación, el problema no tiene solución. Estamos condenados a la tragedia. Estas desgracias no harán sino repetirse.
Y sin embargo, mi experiencia personal y profesional me dice que esto es COMPLETAMENTE FALSO. No sólo no se ha agotado la imaginación en los hospitales catalanes, sino que no ha comenzado aún. Como dicen en Estados Unidos "You ain't seen nothing yet!" ("¡Todavía no has visto nada!"). La imaginación y la creatividad son nuestra mejor arma. Nuestra única arma.
La única forma de resolver la situación actual incluye dosis elevadísimas de creatividad, de imaginación. Y no la mala imaginación que usa pañales para limpiar suelos o desviste un santo para vestir otro. O potenciamos la imaginación, la creatividad, la inventiva desde su lado más positivo, o estamos hundidos.
Y yo lo he visto ocurrir en numerosas ocasiones en mi vida profesional desde primeros de los 90, hasta "ayer" mismo en la sanidad:
- Cuando hace muchos años Miguel Ángel y Andrés redujeron los tiempos de cambio de una máquina de colocación de componentes electrónicos mediante un ingenioso sistema que explotaba la comunalidad de componentes entre productos.
- Cuando se resuelve el problema de entrada y salida de pacientes en quirófanos mediante un sistema de gestión visual. Los camilleros conocen perfectamente a quién deben trasladar, no necesitan perder tiempo en localizarlos, se puede ver fácilmente si las variaciones del plan de intervenciones o adelantos/retrasos en la intervención afectan al plan del día... Y todo ello sin invertir un euro.
- Al rediseñar de las zonas de una unidad de endoscopia que evita "ocupar" otras salas y desplazar otros servicios. Cambiando los armarios existentes y jugando con las dimensiones de ellos, modificando el entramado de almacenes y supermercados se consigue un espacio físico que permite incorporar una butaca y desatascar el cuello de botella. No se ocupa más espacio, no hay inversiones y se mejora la productividad de la unidad.
- La imaginación jugó un papel definitivo para reducir las lesiones en gerocultores al mover residentes en un hospital sociosanitario. La solución tradicional (es un problema de falta de grúas, o de desconocimiento de su uso) no funciona. El verdadero problema es cómo se organizan los gerocultores. Y son ellos mismos los que utilizando la imaginación desarrollan un sistema de gestión visual, reorganizan su trabajo, y esto permite mejorar la atención, y eliminar la lesiones. Otra vez, sin inversión.
Y muchos otros casos que cualquiera que haya trabajado en mejora continua seguro que puede poner. El problema no es que se agote la imaginación, sino que ¡¡¡AÚN NO HEMOS EMPEZADO A UTILIZAR LA CREATIVIDAD!!!!


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